112. TENGO UNA MUÑECA VESTIDA DE AZUL SEGÚN URBANO

               Buen día, compañeros. Soy Urbano y me enervo, no por ser Urbano sino por desperdiciar mi intelecto con ejemplares poco recomendables cuya ocupación más especializada es atinar en la diana con un chorreón de orina. Y lo digo a propósito de mi excelsa aclaración sobre los pormenores de estas aparentes letras de las canciones dirigidas a nuestros infantes, que son fachada de ambiguos mensajes encubiertos bajo apasteladas palabras. Y es que “tengo una muñeca vestida de azul”, da para mucho.
A-. TENGO UNA MUÑECA VESTIDA DE AZUL CON SU CAMISITA Y SU CANESÚ.
Mal empezamos. ¿Azul?. En mis tiempos las muñecas se vestían de rosa, como tiene que ser. Cada uno a lo suyo, y nada de mariconadas que te hagan dudar de si lo que tienes delante es él, ella o ello. Que ya está bien de que ellas lleven corto el cabello, velludas piernas y sobacos y anden como machorras soltando ascos por esas bocazas cuando las tratas de enderezar dirigiéndolas hacia la senda femenina; y mientras, ellos luciendo melena de galán, a lo Juan de “Pasión de gavilanes”, con ese torso, qué digo torso, pechámen depilado y brillante que para algunos se aleja de la virilidad pero no para mí, porque la vereda de la masculinidad tiene muchos atajos por donde llegar, sin necesidad de rascarse la huevera o soltar tacos. Y si la camisa es azul y va desabotonada, entreabriéndose para mostrar algún mechón sudoroso pegado a la musculada carne pues…. No, azul no, rosa, la muñeca debe ir vestida de rosa y el canesú a juego. Ya está bien de chorradas.
B-. LA SAQUÉ A PASEO SE ME CONSTIPÓ, LA TENGO EN LA CAMA CON MUCHO DOLOR.
Pues menudo negocio es el muñeco, que lo sacas de su caja y se te echa a perder. Además, la niña esa que es la dueña del juguete también me escama porque, que se rompa la muñeca vale, pero que le duela…, ¿no será que anda mal de la chaveta?. Una muñeca que se constipa y se queja de dolor hay que ser masoca para comprársela. Por otro lado también cabe la posibilidad de que se trate de una muñeca, digamos, especial, de esas que son… hinchables. En este caso el asunto cambia y empieza a tener sentido porque:
1-. El Canesú es una prenda altamente erótica, de eso no hay duda, y aquí el color es lo de menos, luego no hay problema de identidad sexual.
2-. El tema de sacarla a paseo puede deberse a una fantasía de esas raras que tantos adeptos tiene, y no lo digo por mí, que yo nunca pasearía con una fémina de goma con esas bocas de donuts que cualquiera sabrá qué se ha comido. Lo cierto es que lo de constiparse es raro; a ver si se va a referir a otra cosa, como por ejemplo que lo que saque a tomar el aire sea el “complemento” a la muñeca, que aquí lo llaman canesú pero es un nombre en clave porque todos sabemos a qué parte se refiere, y como el viento es frío “se resfría”, y la tiene en la cama con mucho dolor, que es también una clave para decir que no se la encuentra porque la tiene más encogida de la cuenta del frío (cosa que a mí nunca me ha pasado porque, contado en milímetros, me llega incluso a un poco más de noventa) y se la ha rebuscado con tanto ardor que se la ha dañado para su uso.
3- Ninguno de los anteriores guiones son exactos.
C-. ESTA MAÑANITA ME DIJO EL DOCTOR QUE LE DÉ JARABE CON UN TENEDOR.
Puede ser que:
1-. El doctor es el fabricante, y lo que quiere es que se pinche para que se compre otra y así vender más. Esto es partiendo de que es una muñeca de mala vida, además de mala calidad.
2-. El doctor es imaginario y la niña idiota (si es una muñeca normal que huele a talco y no las que huelen a condón), porque hace falta ser tonto para dar un líquido con un tenedor.
3-. El doctor es idiota por medicar a una muñeca (de mala o buena vida).
4-. La niña y el doctor son idiotas.
5-. El jarabe es una palabra también clave, porque el doctor es en realidad el dueño de la muñeca, y tiene dañada y en busca y captura sálvese la parte, por lo que usa la pastilla azul en pro del buen uso de su compañera y amortizar su precio, que le ha salido muy cara.
6-. La muñeca no va vestida de azul, es un pitufo, y el doctor es un actor porno en plena performance libidinosa que se lo monta con el juguete.
7-. La muñeca no va vestida de azul, sino que el doctor ha tomado demasiadas pastillas azules, y ya sabemos que un efecto es ver todo azul, luego vaya usted a saber el color de la camisa y del canesú de la muñeca.
D-. DOS Y DOS SON CUATRO Y CUATRO Y DOS SON SEIS, SEIS Y DOS SON OCHO Y OCHO DIECISÉIS, Y OCHO VEINTICUATRO Y OCHO TREINTA Y DOS, ÁNIMAS BENDITAS ME ARRODILLO YO.
Treinta y dos es el precio de la muñeca, ya sea la de alivio rápido como la otra. Es decir, que son muy caras, pero ya sabemos que los vendedores nos lían y empezamos con las rebajitas, “que si dos y dos son cuatro” y ni pa´ti ni pa´mí, pero los detalles son los detalles, y de la calidad no hablo. En fin, que nos han timado; de ahí que recemos a las ánimas benditas, pero… lo de arrodillarnos no sé, ¿tendrá algo que ver con el teto o…?, ¿será el trenecito?.
RESUMEN: El sujeto de la canción es una muñeca hinchable, estropeada por el uso compulsivo de su dueño, un yonki pastillero que ve azul todo lo que se menea debido al remedio elevador de su mástil alicaído, que manda a paseo al juguetito cuando viene el doctor con una enfermera cachonda a su casa porque ha cogido frío al vestir un escueto canesú en sus fantasías sexuales, y le da a ésta jarabe de palo de rodillas después de que la bendita pastilla azul le anime a ver la vida de color…, de color…, pues cómo va a ser, azul. Si es que me va a estallar la cabeza.

ANA Mª GARCÍA YUSTE

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