110. CARTA DEL BATALLÓN A LOS REYES MAGOS

QUERIDOS REYES MAGOS: aunque ya sabéis que soy el Floro, yo os lo recuerdo porque no sé si con tanta carta que recibiréis os vais a esquivocar y me vais a traer algo que yo no haya pedido. Que ya le pasó al Machín, que no lo llamaban asín por ser familia del cantante ese que canta regetón sino porque, en fin, digamos que el huevo izquierdo tiraba para Ibiza y el derecho para Calatayud, mientras el compañero del centro armaba filas según en qué momento; y como la isla le tiraba más, de macho pasó a machín y asín se quedó. Pues eso, que el Machín os pidió enchufe para trabajar de portero, y lo colocasteis de porquero en la granja del Salustiano, mientras que al hijo de Manolo “el breve”, cuyo apodo solo lo usaba la esposa y quién sabe por qué, os pidió de regalo abrir una frutería y por lo que se vé solo le dejasteis vender una fruta, el mango, y fue a parar al cuartelillo más de una vez. Pues eso, que yo, lo que quiero es una manta buena que dé muncho calor, que yo me hice una de esas que se rellenan de huesos de fruta y luego se calientan, y como usaba los de las aceitunas que me comía, siempre olía a orégano y ajo y la tuve que tirar. Y ahora, la que tengo parece la manta de un faquir por la bolillas…, bueno, más que bolillas balones de pelusa, y para los riñones me viene mal. Asín que, escuchad bien, que soy el Floro y quiero una manta buena, como esas que veo en el interné, en el “horizon”, que calientan mogollón.
QUERIDOS REYES MAGOS: yo soy Simón, y mi mujer, Paloma, ha insistido en que os escriba, y así lo hago porque se lo he prometido. Otra cosa es lo que os pueda decir, porque, la verdad, yo os comprendo, que es mucho recado para tan poco tiempo, pero es que …, hombre, que solo trabajáis una vez al año, y tenéis voluntarios que os lo hacen todo. Y encima sentados en un trono dando órdenes, que cargáis con todo a los pajes y a los elfos, que hasta los habéis puesto a trabajar para el Corte Francés haciendo publicidad en la tele. Y ellos leen las cartas, y organizan los regalos, los distribuyen, mientras vosotros solo tiráis caramelos y sonreís, y os lleváis todos los laureles sin haber dado ni golpe. Que eso no es así, que lo de ser patrón es muy chulo pero, ¿y el obrero?, ¿qué le den?. Hombre no, que ya está bien de tocarse los huevos, que darían tortas por tener vuestro trabajo, que si vais a la oficina del paro se os caerían las capas al suelo. Y encima a trataros de majestad, “majestad, una foto con mi hijo”, “majestad, un beso”, “majestad”… ¡venga ya, coño!. ¡Iros a hacer carreteras en verano echando alquitrán al suelo a las tres de la tarde, a ver si os piden un beso!, ¡haceros una foto después de nueve horas recogiendo la fresa!, ¡pagad con gominolas al del super los garbanzos y las lentejas!. ¡Anda ya, coño!… En fin… pero sois muy simpáticos. Después de esto, que sin duda ha sido no meditado, solo me queda añadir que si me queréis regalar algo, bien va, pero que si no, qué le vamos a hacer… o… que os den a vosotros también. Anda y reciclaos ya.
QUERIDOS REYES MAGOS: como Urbano que es mi nombre, y solidario que soy, os pido paz, felicidad, salud y trabajo para el 2020. Pero eso solo para los demás, porque indudablemente, esas cosillas son las típicas que pide la plebe, pero yo no. Yo me miro al espejo y me sobra la paz, la felicidad y todas esas chorradas que los mindundis necesitan. Pero, ¿y esas pequeños detalles, insignificantes en sí mismos, pero que a mí me harían una gran ilusión tener del todo pagados?. Menciónese, por ejemplo, el plan de pensiones. No pido mucho porque tampoco es que me quede tanto, pero esos cinco años ya pagados del todo… Sé que es difícil, pero también que sois magos, y eso es muy bonito en estas fechas en que el vulgo pide algo barato, y con lo que os ahorráis podéis hacer feliz a esta generosa persona que soy yo, que siempre he ayudado a los demás regalándoles mi intelecto. No importa que no abonéis los cinco años; con cuatro y medio ya está bien, no hay que abusar. Por otro lado, no quiero parecer insensible a los problemas que pueda tener la gentecilla, o en palabras de ellos “que me la pele”. No, no señor, nunca. No cinco sino quince años son los que les debéis regalar de paz, amor y chuches varias; pero, eso sí, a mí mis cinco años del plan de pensiones ya pagado. Termino con un humilde consejo: a Melchor le vendría muy bien retocarse las puntas de la melena y echarse unos reflejos rojizos, porque tiene una piel preciosa que… menuda piel tiene Melchor. Vaya con Melchor… Qué cutis tiene…
QUERIDOS REYES MAGOS: yo soy Ana, y ni paz ni prosperidad, ni lo demás. Yo, lo que quiero, es pasármelo teta, pero no esta Navidad ni el año que entra sino el resto de mi vida.
¡¡¡¡¡¡¡¡ FELICES FIESTAS !!!!!!!!!

ANA Mª GARCÍA YUSTE

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