96. VACACIONES SEGÚN EL BATALLÓN

               Ola, soy el Floro y creo que la gente es mu´rara. La familia política del Benito, que era el practicante del pueblo pero su suegro se lo llevó a la capital para fardar de él antes de que terminara vacunando  becerros, pues eso, que la familia esa ha pagado un pastón por ir a Noruega a ver unos ñordos. Mira tú que irse tan lejos para ver ñordos, con la de montones que hay aquí, que estoy seguro de que el juego ese, el Super Mario, se inventó en estos andurriales viendo cómo saltamos por las aceras para no pisarlos. Eso. Con lo de bonito que debe ser ese lugar y solo ir a conocer los ñordos noruegos. Y si es el primo del Paletas, que lo llamaban asín no porque fuera de pueblo cerrado sino porque tenía dos piños en la boca con los que podría hacer una piscina sin excavadora, pues eso, el primo soltó no sé cuántos euros por ir a Manchuria. Ya ves, que yo cojo el coche y en unas tres horas he llegado a Albacete y, si me echas unas horas más, hago el recorrido por toda La Mancha, con platos típicos incluidos y siesta de armas tomar; y todo por unos cuantos eurillos, eso sí, sin aspavientos de lujo, que será donde han timado al pariente del Paletas.

               Y es que para descansar no hace falta tener muncho dinero; una palangana para los pies, un buen tinto y los amigos al lado, remojando sus pinreles en otra palangana porque en la mía no me da la gana. ¿Qué más se puede pedir?. Ah, sí, tranquilidad, pajaritos trinando, bostezos, airecito en los árboles…

-Oye, tíos, que me aburro un huevo. ¿Nos vamos a la tasca del Cipriano?.

-¡Pos claro, hombre!. ¿Hace un dominó?.

                ¿Y qué le voy a hacer, si cuando uno es feliz hay siempre vacaciones?. ¡Hasta septiembre!. Pues eso.

                Saludos, soy Simón. Este verano me voy a la playa en la línea de autobuses de lujo ¡La Releche!. La Releche es una compañía de transportes seria y puntual, que posee la flota de autobuses más moderna de todas. El impecable interior de sus autocares incluye asientos tapizados de diseño bonito y moderno, bandejas extraíbles con sustentador de móviles, hilo musical individualizado, minibar con minidiscoteca compartimentada, y un WC que se autohigieniza en cada succión, ya sea líquido o sólido, evitando con ambientadores de la mejor calidad, que sea percibido ningún estado gaseoso. Y lo mejor, su precio, a prueba de competencias. Pruébenos y no deje de viajar en nuestros autobuses La Releche. ¡La Releche es la leche!.

                A mí me da igual; si me pagan por decir esas paridas, las digo y ya está. Y encima ya hemos ido gratis una vez al parque acuático que hay a la salida de la ciudad, dos a visitar la exposición anual de anís que hay a unos cincuenta kilómetros, y media más, porque era ir a la playa que hay a unos doscientos kilómetros y pagamos la mitad del billete. La única pega que saco es el tapizado de los asientos; desde luego que son de diseño, y de arte profundo  porque de mierda van sobrados. Y lo que son las bandejas, más que extraíbles son sacables, porque están casi todas rotas y se sujetan con las ventosas de lo que llaman sustentador de móviles. Y en cuanto a la minidiscoteca hay mucho de qué hablar porque, porque… Paridas pagadas paridas son pero también pagadas. ¡Autobuses La Releche!, ¡La Releche es la leche!. Buen verano, hasta septiembre.

 

 

                Buen día, compañeros. Soy Urbano y tengo que decir que me he depilado entero. Como comprenderán no ha sido por mi gusto sino que se debe a una decisión tomada por necesidad ya que mi aspecto, como ya saben, siempre es impecable. Y todo se originó por algo muy raro: no sé cómo ha llegado a mi pubis un chicle. Puede ser que en la reunión de La Peña “Varones de ideas recias”, se me fuera un poco la mano con el coñac pero, ¿un chicle, y ahí?. La cosa es que las gomillas de mis calzoncillos estaban dadas de sí, y…, bueno, que tenía un chicle pegado y me lo intenté quitar pero al final hice tal estropicio que casi se me estrangulan mis dos compañeros de abajo; así que llamé a Manolo, mi estilista, y vino provisto de todas sus armas de depilar. Empezó uno a uno cortando cada pelo hasta que logró liberar una de mis bolitas, que quedó toda sonrosadita, por no decir en carne viva, en comparación a la otra que a su lado parecía afroamericana. Luego, poquito a poco, llegó hasta el ombligo, porque el chicle se había extendido, y terminé rasurado por encima de los pezones. Y cuando intenté levantarme no pude; el chicle también se había instalado en mi culo y me quedé pegado. Me volteé como pude y, como en esa zona la espesura de mis pelos es igual al metro en hora punta, Manolo aprovechó que no veía y me llenó de cera como un cirio en pleno martirio. No grité, ni una palabra salió de mi boca y ni siquiera me moví; tan solo dos lagrimones resbalaron por mis mejillas cual alma en pena.

                Y he me aquí, sin la identidad del macho, que es su melena. La verdad, bien mirado parezco más joven así; no sé. Lo pensaré de aquí a septiembre. Que disfruten en verano.

                Es tiempo de vacaciones. Todo aquel que pueda, a descansar. El que no, a disfrutar de esas pequeñas cosas que tan a mano tenemos y solemos valorar poco, porque todas juntas, día a día, hacen una muy grande y nos regalan felicidad. ¡Hasta septiembre!.

ANA Mª GARCÍA YUSTE

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