62. AMÉN

                 Hola François:

                Te escribo estas letras porque ya sabes que llevamos una mala racha y apenas podemos hablar cara a cara sin gritarnos. Es cierto que en toda relación hay altibajos, pero en la nuestra los hundidos son los habituales, los más normales, y ya me empiezo a cansar. Reconozco que tantos años hacen peso, para lo bueno, que sería insistir en lo nuestro, como para lo malo, que supondría plantearse dejarlo, y que según los ánimos, la decisión en un instante se equilibra para un lado, y para otro luego. También soy consciente de que las desavenencias forman parte de una pareja, porque los fuegos del inicio se suelen ir apagando, con un chorreón de reproches o quizás despacio, gota a gota, día a día. No puedo olvidar lo felices que fuimos cuando conocimos París, ni tampoco cuando recorrimos todo el norte de Europa, cómo nos divertíamos por no entender el idioma, o la extrañeza por el sabor de las comidas. Aún siento el calor de tu mano en mi hombro, o el tacto de tu barba en las mejillas cuando te despedías para dormir en la habitación contigua, pues no me pediste ir más allá al comprender que por sí sola ya es bastante dura esta extraña relación que tenemos. Nunca insististe, como caballero que eres, pero esa compostura tuya, ese control impasible y continuo que tienes conmigo desata mis demonios y se ponen a bailar mientras tú los miras, atento desde la silla, y eso me exalta aún más. ¿Dónde han quedado tus risas, el riesgo, la novedad?, ¿dónde, aquellos días de lentejuelas con lo más granado de la sociedad, de frac, champán y corpiños?. Y los sueños, ¿dónde se perdieron?,¿ dónde los puedo recuperar?.

                Te noto distinto, ya no es como antes. Hay una gran realidad por encima de toda esta nube de dudas, y es que, de cerca o de lejos, echo de menos a mi marido. Contigo nunca crucé la línea porque, por confusa que me sienta, tengo claro que mi corazón todavía le pertenece. Él me conoce bien; cuando sepa toda esta historia, lo comprenderá y me perdonará.

                Querida Beatriz:

                Me rompe el alma leer tus palabras; es tan difícil mi situación. Me alegro de que, en tu desconcierto, hayas podido escribir esta carta, porque quizás de esta manera sea más fácil comunicarse contigo. Es verdad que esos gritos cara a cara de los que hablas no se pueden escuchar escritos en este papel, pero también lo es que el dolor que siento al ver las tinieblas donde te escondes me arranca la vida. No acierto a saber por qué vivimos esta pesadilla; nos ha tocado, sin más. Puede que sea el momento adecuado para explicarte algunas cosas, aprovechar esos lapsus abiertos donde la lucidez atiende a las razones que no quiere luego, cuando se cierra y vuelve la locura. Yo no soy François sino Francisco. Nunca hemos conocido el norte de Europa, y ni siquiera hemos pisado París; es una ensoñación tuya ojeando las postales de nuestro hijo en su viaje de bodas. La medicación poco a poco va haciendo su efecto, y tu trastorno controlándose. No es raro entender que el sabor de las comidas se vea afectado por las pastillas, y que cuando los fármacos liberan todos sus componentes en tu pequeño cuerpo, cualquier idioma, incluso el nuestro, lo escuchas como si fuera chino. Esas fiestas de sociedad nunca te han interesado; te reías conmigo cuando hablábamos de ellas. Los sueños aún están, solo que no eres capaz todavía de verlos; sé que ese velo delante de tu cara desaparecerá y podrás tenerlo claro. Y en cuanto a mi risa, se fue contigo al lugar donde tenías atados esos demonios que ahora te agarran, esperando que te dejen sola para bailar yo contigo.

                Cuando regreses te llevaré por Europa, y a Oceanía si tú me lo pides; me vestiré de lentejuelas, comeré lombrices y aprenderé ruso, siempre que la sonrisa ilumine tu rostro. Perdóname tú a mí si no comprendes lo que te digo. Entorna la puerta cuando te vayas, pero ciérrala bien cuando regreses. Mientras tanto, hasta que vengas, sabes que te estaré esperando; siempre te esperaré.

ANA Mª GARCÍA YUSTE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s