40. EL BATALLÓN

          Ola. Ya saben que soy el Floro y, como claramente se entiende, vamos a hablar sobre ella. Lo primero es que yo sé que le cuesta muncho trabajo poner su nombre al final de cada uno de los papeles que nosotros le escribimos porque dice que le gusta guardar su intimidad, y como munchas veces parezco pariente directo de “el zanahorias”, que es el burro del cura del pueblo, le tengo dicho que campana que no suena badajo al carajo, es decir, que tiene que  hacer ruido para que se oiga, que si lo deja anónimo naide va a saber que es de ella y le puede pasar como al Ismael, que le mandaba anónimos a la Tere para conseguir que le hablara y se cartearan pero como pasaba el tiempo y no se atrevía a decirle que era él, a ella le pudo la curiosidad y un día se escondió tras la verja para pillar a su enamorado y, mira tú el percal, al lechero le dio por echar publicidad buzón por buzón y ella creyó que era él su admirador, asín que salió de su escondite, le guiñó y desde ese momento el corazón del Isma enfermó, sobre todo cada vez que los veía juntos cogidos de la mano. La verdad es que tampoco creo que hubiera conseguido gran cosa con sus versos, algo asín como “cuando te veo me das la vida, pero si te alejas me duele la barriga; no te vayas, mi amor, que es un gran dolor sentir este ardor que ni con almax se quita”. En fin…, pues eso. Que hay que dar la cara en esta vida y echar palante, que esconderse es de cobardes y ella no lo es, o quizás un poco…, no sé, porque cobardes hay de munchos tipos, como por ejemplo el “Tori”, que su mujer siempre estaba en boca de todos y en cama de munchos y él se peleaba porque no consentía que naide hablara mal de ella por muy pendón que fuese y aunque su alias viniera de los cuernos del morlaco, pero en chiquitito por calzonazos. O como el “Mono”, que el mote no sé si era por guapo o más bien por macaco, porque feo era un rato, que era un matón de pandilla con sus andares de chulito para asustar al personal pero corría gritando como una moza cuando el “Tori” le quería atrapar. O como el “Paraca”, que lo llamaban asín porque cada vez que escuchaba un ruido más alto de lo normal se tiraba al suelo como si volara y luego disimulaba poniéndose recto mientras destripaba a la mujer del “Tori” para cambiar de tono y bajaba la mirada cuando pasaba a su lado el “Mono”. Cobardes, cobardes todos. Es cierto que un agujero para caer hay a cada vuelta de esquina, y yo digo, luego ella también, que antes que dejarse escurrir hay que pelear aunque después, cuando no puedas más, vengan los demás y se meen encima.

                Saludos a todos. Soy Simón. Como a cualquiera, imagino, a mí también me gusta mi privacidad pero reconozco que al compartir mis frustraciones hay un gran peso del que me libero, una dosis de descarga o de lastre que arrojo y me deja andar más liviano. Es una cuestión de confianza y de coherencia hacia mi persona, o personaje, que es lo que soy pues así me han creado. Soy un hombre honesto pero descolocado, trabajador en paro, con inquietudes pero bloqueado. Me reconozco como buen padre y marido, alguien a quien la familia lo es todo, que nada hay sin ella. Estoy harto de palabras, del blabla, de ese runrún que siempre se oye y que solo molesta, de las buenas maneras del hombre malo y de las buenas del bueno al que suelen tratar de mala manera. Estoy cansado de hacer lo  correcto, tanto que a veces y por pura fanfarronería me desvío de la senda y me salgo, pero luego lo pienso y me siento igual de imperfecto. Da igual por donde vaya; hay algo que no funciona, que no comprendo. Hay algo por encima de mi entendimiento que no  puedo alcanzar y que me produce la extraña sensación de ver la vida pasar sin ser parte de ella, solo mirar, igual que una pantalla que refleja el movimiento de las cosas mientras yo no me muevo pero lo observo con las ansias de una evolución que no llega. Tengo ganas de reír y muchas de llorar pero río más porque sé fingir; me han enseñado a aparentar, a hacer como que tal, a disfrazarme de quien no soy porque si me quito la careta soy como una raya en el agua donde las piedras siempre hacen círculo, una línea rodeada de oscilaciones que no se deja llevar, algo raro e indefinido para los demás pero para mí cierto porque reconozco que es ahí donde mejor me siento. Que nadie me hable más para decir nada, que son pompas en el aire que el viento rompe cuanto más alto las alza. Que nadie me diga ni una palabra más.

 

                Buen día. Compañeros. Soy Urbano. Lo que creo más importante destacar es que para mantener férrea una idea hay que tener seguridad, confianza en uno mismo con una convicción total de que el objetivo a defender es el mejor. En mi vida es una constante actuar de esa manera porque, como ya es sabido, gozo de una personalidad que muchos desearían tener por ser absolutamente singular, y eso es algo sobre lo que no se puede trabajar sino que se nace. Tengo a bien despreciar todo aquello que sea fácilmente moldeable porque si para mí algo intocable se puede quebrar, poco o ningún respeto me da tal debilidad. Lo que quiero decir, aunque ya me exprese con perfecta corrección y baje el listón para que parte del vulgo pueda comprender mi elaborada exposición, es que uno debe disfrutar plenamente tal como es, de la forma que quiera, que si los demás no aceptan que seas un ejemplar raro es porque quieren mimetizarse con el montante, empanarse entre todos para no destacar su chabacanería, aunque por dentro la envidia corroa sus ordinarios cuerpos igual que el moho a la putrefacción, incapaces de imitar lo inimitable. Me consta que hay muchos que desahogan su carácter soberbio y preponderante contra objetivos fáciles, haciéndoles diana con comentarios chocantes, arrogantes sobre presas vulnerables; pero eso es algo imperdonable que yo jamás haría, primero porque no lo necesito y segundo porque soy superior al resto. Además, estudiosos de la mente humana coinciden en admitir que ese objetivo al que un opresor consideraría fácil es más bien un importante rival y por temor a él alardean de altanería. Como ya he dicho yo no necesito esos vulgares remedios de seres acomplejados pues soy superior, que si a veces reitero en algún tema es por allanar un raciocinio que la gente no suele tener porque, reitero, cada uno es como nace y yo nací rompiendo el listón de la perfección.

ANA Mª GARCÍA YUSTE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s