21. TUTORIAL FEMENINO SEGÚN URBANO

          Buen día, compañeros; soy Urbano. Como imposición básica en mi vida tengo la norma de reflexionar acerca de todo aquello que tratan de inculcarme como un hecho probado, regurgitar lo que me dan mascado y extraer los ingredientes a fin de estudiarlos y concluir si son o no adecuados; descubrir la verdad partiendo de los datos que me encuentro y que quizás no sean ciertos, teniendo en cuenta mi forma de pensar. No tiene que haber consenso en mis deducciones, ni siquiera coincidencias porque opiniones tantas hay como diferentes maneras de valorar una misma realidad. Partiendo de esta honrosa máxima de diversidad de pareceres debo hacer hincapié en que, por encima de todo ello, está es respeto, encaje o no tu resultado con el de los demás, ya que si no entraríamos en el territorio vulgar y fácil de ofensas y descréditos a las que algunos nos tienen acostumbrados. Pues bien, Don Floro y Don Simón: váyanse a la mierda ambos dos.

                Llegado este momento tengo que hacer mención a un cambio, creo crucial para mí y mis lectores, relativo a la temática de mis exposiciones. Si es comúnmente admitida mi perspicacia a la hora de desentrañar el doble sentido de lo que nos regalan como simpáticas cantinelas infantiles, también será fácilmente comprensible que emplee mi intelecto en desgranar situaciones de difícil entendimiento, gracias a mi gran capacidad de análisis y así ayudar a todo aquel que quiera apoyarse en el bastón de mis conocimientos. Utilizaré mi esquemática forma de explicación como una pauta de conducta a seguir en asuntos varios que precisen ser aclarados. Y por empezar:

“CINCO MANERAS DE VALORAR A LA MUJER SIN LLEGAR A SER FEMINISTA”.

1-.HABLARLE COMO EL SER HUMANO QUE ES.

                En este caso sería conveniente evitar tratar temas que puedan resultar esquivos para ellas como la política, leyes, finanzas, facilitando así la posibilidad de integrarlas en grupos donde puedan expresar su opinión sin sentirse limitadas en función de su intelecto. Conozco algunas asociaciones de ese tipo muy interesantes como “el círculo de la economía doméstica” o “mujeres por la libertad de actuación en el hogar”, que pueden cooperar de manera directa con los intereses comunes de las féminas.

2-.VALORAR SU ASPECTO FÍSICO.

                A todos nos gusta sentirnos agraciados. Yo, sin ir más lejos, creo poseer cierto atractivo, un “ enchanted” que mana de mi interior del buen entendimiento conmigo mismo y que se traduce en una impecable apariencia exterior perfectamente combinada con mi buen gusto. A eso me refiero. ¿Hay algo más bonito que una mujer limpia, bien vestida y tímidamente maquillada?. Qué orgulloso me siento cuando las veo con sus faldas no demasiado ajustadas ni cortas, como llevan las públicas, y esas camisas con los adornitos y encajes que ellas mismas les cosen, con lacitos y demás, que las hacen aún más coquetas. Y el pelo, largo para las jóvenes, para las maduras a medida de hombro y corto para las mayores para que nadie diga que se sueltan la melena como una cualquiera, que las señoras, señoras son y así deben actuar.

3-.NO MENCIONAR LA EDAD.

                Éste es un tema peliagudo porque su interpretación variará en función de la franja de años que se estudie.

                *De 1 a 11 años: infancia de la niña donde su inocencia es motivo de orgullo para unos padres que deben empezar a inculcarle los valores de la decencia ante la inminencia de la pubertad.

                *De 11 a 25 años: en este momento aún no es problemático preguntar la fecha de nacimiento porque la mujer está en su apogeo y, si ha sido bien encauzada por sus mayores, desarrollará convenientemente sus labores con plena efectividad.

                *De 25 a 40 años: ya empieza a ser una impertinencia preguntar la edad. En este periodo de madurez, donde la mujer ha cumplido la función vital para la que ha sido creada, la maternidad, es cuando debe plantearse actividades distintas que la puedan satisfacer de la misma manera que el cuidado de su marido e hijos, tales como tardes de café con las amigas, cursos de informática básica o talleres de poesía.

                *De 40 años en adelante: aquí, la pregunta sobre la edad representa claramente un delito porque, ya cerca la vejez, es recordarle a la mujer que su época de gloria terminó y que lo que queda está todo marchito.

4-. REFORZAR SU IDENTIDAD DE MUJER.

                Hay ciertos sectores que consideran que entre el hombre y la mujer no deben haber diferencias; son aquellos que proclaman la igualdad de sexos como un lema, obviando la verdadera realidad que cada un posee y que los hace distintos. La propia naturaleza indica rotundamente la primera desemejanza en cuanto a los atributos del varón y la hembra. Nada aclararé sobre ese asunto; solo diré que en función de sus anatomías se diseñó la ropa a cada cual y que por eso el pantalón es prenda masculina por mucho que ellas se empeñen en llevarlo a pesar de perder su feminidad. Y en cuanto a la falda igual digo, que es que lo que es justo es, mostrando recatadas las piernas sin asomo alguno de vello, que eso es masculino, porque una mujer sin depilar es algo feo, aunque esté mal decirlo, pero es que lo es, feo, ordinario y sucio también, que el hombre cuanto más peludo más varonil es, pero la mujer queda machorra, sobre todo si encima de ir en pantalones tiene un trabajo de responsabilidad, llegando a puestos que normalmente son de hombres y que seguramente alcanzaron utilizando esos atributos que tienen por su propia identidad.

5-. APOYAR SU FORMA DE PENSAR.

                Hay cuestiones relativas a este enunciado que no acabo de solventar. ¿Por qué cuando una mujer se impone a un hombre es valiente y cuando es al contrario él es un maltratador?, ¿por qué el machismo está tan mal visto y sin embargo el feminismo no?. Creo que es importante avalar en el pensamiento a una dama, pero no estaría mal también defender a los hombres cuando alguna de las féminas, pantalón en ristre, nos trata de minusvalorar.

                Pues bien, con mi humilde exposición espero haber contribuido al reconocimiento y admiración que siempre ha tenido para mí la mujer, ejemplo insustituible de abnegación y sacrificio, y darle la oportunidad de ser rescatada de ese papel secundario con el que todos los cortos de mira la suelen retratar.

ANA Mª GARCÍA YUSTE

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