17. ASERRÍN ASERRÁN SEGÚN URBANO

        Buen día, compañeros, soy Urbano, y como persona lógica y reflexiva tengo que decir que las cosas están tomando un cariz que me veo en la obligación de atajar. ¿Por qué?:

-A) Con respecto a Don Simón (post nº 16):

-Porque  si le dijera que usted, más que un macho del mundo caprino es un mamarracho mundial, podría tomárselo como un insulto y, desde luego, esa no es la finalidad en sí.

-Porque yo no creo que sea usted un tonto, especializado en la rama de los moniatos más cretinos de nuestro país, aunque en el índice del primer tomo de la enciclopedia de cebollinos venga su nombre como paradigma de la imbecilidad, sino que lo que pienso es que es usted muy listo pero lo camufla muy bien.

-Porque si fuera cierta la autoridad que me confieren sus nombramientos como cabrito mayor y reina mora de las cabras le diría, en un plan hipotético claro está, que en mi primer acto oficial oficializaría su catalogación como “aquel cuyo nombre da ganas de orinar después de un pincho de tortilla”, y aún no sé qué razón dar.

-B) Con respecto a Don Floro (post nº 15):

            -Porque el ajoporro es para usted la elegancia vestida de verdura, amigo mío, la jet set del refinamiento, el súmmum del salero, hablando claro, de forma hipotética.

            -Porque es cierto que conozco bien las tecnologías, que soy listo y culto y, si me apura un poco más, hasta guapo, pero también lo es que aún sin conocerle personalmente el plante de ceporro que yo no digo que tenga pero que puede tener, es directamente proporcional a la cantidad de chorradas que salen de su boca, parte de su cuerpo por donde parece evacuar; de ahí que sus palabras tengan tantos “escrementos”.

            -Porque es usted la punta del iceberg en la cadena del garbo, visto, claro, al revés.

            Una vez atajado el problema, y con el sincero ánimo de que quede así resuelto, pasamos al tema principal de hoy: “Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan, piden pan, no les dan, piden queso, les dan hueso y se les atora en el pescuezo. Piden vino, sí les dan. Se marean y se van”.

A)” Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan”. Esto puede significar:

            -Que en la noche de San Juan se sierra madera para quemar. Esto por sí solo, pero unido al resto de la canción no tiene sentido ni para mí.

          -Que en algún lugar llamado San Juan sea comúnmente admitido que sus lugareños no brillen especialmente por su inteligencia y se sepa que sus cabezas están repletas de serrín, por lo que el gentilicio de los que viven allí sea “madero”.

            -Que una empresa española con dos sucursales, una en San Juan de Aznalfarache (Sevilla) y otra en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), sufría irremediablemente robos hasta que la directiva aprobó contratar una empresa de seguridad, y a sus vigilantes, conocidos por los leñeros por la leña que les daban a los delincuentes que atrapaban, se les conocía por los “maderos”.

            -Que una empresa extranjera con dos sucursales, una en San Juan de Argentina y otra en San Juan de Puerto Rico, se dediquen a la talla en madera y como no les iba bien el negocia intenten reflotarlo con publicidad a través de esta canción que solía escucharse en el selecto ambigú de los intermedios en los cines de verano.

            -Que San Juan sea una maderería y la madera leña, por lo que me mato antes de admitir tal simpleza.

B) “Piden pan, no les dan, piden queso, les dan hueso y se les atora en el pescuezo”.

            -Debo admitir que se trata de una empresa dedicada a la madera porque si no, lo del pan, queso y hueso tienen difícil explicación, incluso para alguien tan “puntilloso” como yo, supongo diría Don Simón.

            -Puede que los trabajadores están siendo explotados, aunque me extraña porque aireando el tema en una canción todo el mundo se les echaría encima, sindicatos, prensa…, qué se yo, y sobre todo por el qué dirán, que es muy importante para una empresa.

            -Puede que los trabajadores sean unos privilegiados caraduras que se aprovechan de la patronal por escasez de mano de obra cualificada y pidan queso para sus perros, pero los jefes no cedan a la presión y les den hueso a los animales, que por otro lado y acostumbrados al pienso caro de la buena vida que les dan sus amos, no saben comérselos y se les atoran en el pescuezo.

C) “Piden vino, sí les dan. Se marean y se van”.

            -Lo tengo claro; ya es oficial. Redomados sinvergüenzas; holgazanes flojos. Si la empresa fuera mía, el “leña al mono que es de goma” iba a renacer en su versión heavy metal.

            -Ahora ya está del todo claro, diáfano, diría yo. Si conecto el asunto del vino con “los maderos de San Juan”, es probable que se trate de una metáfora, un símbolo como el bastón 3XL que cuelga en el bar de la esquina, un” quitamanías que te doy”, una especie de “tú pide, que te voy a dar y no precisamente pan con queso”.

            -Se marean y se van. Habráse visto mayor golfería. A cúter les haría yo cortar los troncos y recoger con fixo las virutas del suelo. Pedir vino… ¿Por qué me acabo de acordar de Don Simón?.

ANA Mª GARCÍA YUSTE

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